Responsabiliad de los padres

LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES

La conformación de una sociedad requiere de un esfuerzo lento y sostenido. Este esfuerzo es imposible  sin participación ciudadana. Son los miembros de una sociedad los que mejor pueden interpretar sus propias necesidades y trabajar para satisfacerlas. Los ciudadanos no se pueden quedar sentados esperando que otros resuelvan sus problemas y satisfagan sus necesidades. Pretender que una sociedad  puede transformarse en una sociedad más justa y eficiente solo por el trabajo de los líderes es una quimera. En esa fantasía hemos vivido muchos años: La historia se repite cada vez que la sociedad deja su destino en manos de otros. Repetidamente la sociedad que espera la aparición de un líder mesiánico que llegue a resolver los problemas y a producir cambios milagrosos, fáciles y sin esfuerzo termina frustrándose pues no hace más que soñar con una ilusión que no se va a dar. Desgraciadamente para nosotros el rentismo petrolero refuerza esta la creencia en que la supuesta riqueza petrolera nos va a resolver todos los problemas.

Cuando una sociedad deja en manos de otro la definición de su futuro termina sometiéndose a sus caprichos y a su visión de  vida, a que la sociedad se conforme según criterios y apetencias personales. Conviene tácitamente en aceptar  que decidan por ellos, sin posibilidad de quejas.

Desafortunadamente es frecuente dedicarse a trabajar para satisfacer la necesidad particular, dejando que de lo público, del trabajo comunitario o las necesidades del colectivo es decir del desarrollo de la sociedad se ocupen solo los políticos. Es como delegar totalmente la crianza de los hijos, al final el padre o la madre es otro.

Hemos creído que con solo protestar, o exigir cuando las cosas van mal es suficiente. Sin embargo, las sociedades que progresan lo logran solo cuando el ciudadano, además de ocuparse de sus necesidades particulares, trabaja también en lo colectivo.

Se hace necesario entonces dejar un pequeño espacio para participar y trabajar en la definición del bien común (que sin duda es también nuestro). Es trabajo menudo, pero necesario. Tenemos una oportunidad de oro en este momento de la historia de Venezuela. Se avecinan unas elecciones que van a definir el rumbo futuro del país, por lo que es necesario participar con el instrumento que tenemos a mano: el voto. Participar es garantizar que se respete no solo mi voto sino el de los demás. Especial responsabilidad tienen los padres en persuadir a sus hijos ya cumplido los 18 años a tomar conciencia de la importancia de participar. Quedan pocos días para que se cierre el registro electoral y un esfuerzo especial tenemos que hacer porque ese sector de la sociedad se inscriba para participar. Como dijo una amiga cariñosamente a su hijo: “Carajito inscríbete porque es tu futuro el que está en juego. A ti te  queda toda la vida por delante y lo que hagas ahora definirá tu futuro, así que inscríbete y lleva a tus amigos porque si dejas de hacerlo las consecuencias las sufrirás tu mismo”.

Dr. Pedro Delgado

Médico Psiquiátra

 

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